fbpx

Los ángeles y yo

Con frecuencia me preguntan acerca de cómo surgió mi relación con los ángeles, si los busqué o fueron ellos quienes me buscaron. ¿Melissa, y qué es “eso” de los ángeles? Es común que para algunas personas resulte extraño conversar sobre la existencia y presencia de los ángeles en nuestras vidas. Mientras que otras, cuando me escuchan hablar de los ángeles, sienten que se abre una puerta para contarme experiencias personales con sus ángeles que han guardado por temor a no ser comprendidos.

 

Mi respuesta a esta pregunta podría sonar confusa, pues el caso es que siempre tuve una relación con los ángeles, aún cuando no sabía interpretarla.

Cuando era muy joven no me percataba de su presencia, más les invocaba con fe y la certeza en mi corazón de que me escuchaban. Así que puedo decir que comencé a buscar a los ángeles, cuando aún desconocía que se podían manifestar plenamente y estar presentes en mi vida

 

Siempre he estado consciente de mi espiritualidad, la que comenzó a través del Espíritu Santo, el espíritu de Dios, que me inspiraba a hablar de esperanza, sanación y fe en cuanto se presentaba la ocasión. Antes de comenzar a hablar sobre los ángeles, pedía por mí y por mis amigos, por mi familia, y siempre pedía en grande; esperaba milagros. Si algún amigo estaba en dificultad le regalaba oraciones del Espíritu Santo, que ha sido sin dudas el que abrió las puertas a esta relación tan especial que mantengo con los ángeles hasta hoy.

Esta es la razón por la que estoy aquí, para decirte que es real, muy real, y que data desde el principio de la humanidad.

A través de la Iglesia Católica, mis padres realizaban actividades en la comunidad, que desde muy niña me interesaban y en las cuales participaba. Mis primeros pasos los di como ayudante de catequista para niños de 5 años, luego fui voluntaria en el Hospital Auxilio Mutuo y, vestida de color rosado junto a mi amiga Laura, paseaba por el hospital haciendo tareas sencillas de mensajería.

 

Gracias a una dispensa para emplear a menores de edad, fui a trabajar a Supermercados Amigo, sí, amigo, a mis 16 años, y, estando ahí recibí una propuesta para trabajar en un tienda de regalos y más adelante me ofrecieron trabajar como encargada del cuido y programa de actividades para hijos de profesionales que participaban en convenciones privadas.  ¡Cada trabajo estaba conectado con los ángeles y aún no lo veía!

Crece mi relación con los ángeles

La relación con mis ángeles se fue desarrollando de forma escalonada, sin entender mucho lo que estaba sucediendo. Los ángeles aparecían poco a poco a través de las diferentes etapas de mi vida, sobre todo las más fuertes; la terrible muerte de mi papá y mi divorcio son ejemplo de esto.

Mientras este proceso iba desenvolviéndose, trabajé en el Banco Popular durante 10 años; un tiempo de aprendizaje, enseñanzas, crisis, retos, oportunidades, sincronicidades y bendiciones, sí, muchas. De este periodo recuerdo con gratitud el día en el que una mujer divina llamada Nelly, me dijo:
Melissa, los ángeles te están llamando”. En aquel momento, recién divorciada y atravesando difíciles situaciones personales, no comprendí lo que quería decirme. Ella apareció justo en el momento en el que yo cuestionaba en voz alta por qué todo el mundo me regalaba ángeles, desde mi escritorio adornado con varios que había recibido de distintas formas. Me tomó varios años comprender ese mensaje. Varios días más tarde, Nelly, una vez más se acercó a mí y me regaló un libro de ángeles titulado: 365 Meditaciones con los ángeles, que tenía la siguiente dedicatoria:

“Mi niña: eres especial, siempre pienso en
ti. Esto es con mucho cariño y amor. Espero te llene de mucha Paz, Amor, Salud y Fe. Orar es la mejor medicina, con Fe. TQM Nelly”

Comencé a hacer estas meditaciones pensando solo que los ángeles eran “esos espíritus” que me cuidaban y acompañaban, y que me habían regalado un ángel guardián que estaba dedicado a mí. Constantemente les hablaba, sin saber cómo debía hacerlo o si estaba haciéndolo bien, simplemente me dejaba llevar por lo que sentía. ¿Qué si sentí miedo? Sí, muchas veces. Más a la vez, me sobrecogía la total seguridad de que Dios estaba conmigo.

Luego de algún tiempo viviendo momentos en los que estuve deprimida, irritable y sola, y otros de mucho ruido, “algo” me levantó de la cama, como decimos en Puerto Rico, me “jamaqueó” (sacudió). Mi enfoque cambió y se dirigió a la búsqueda de mi felicidad, a sanar heridas del pasado, a redescubrir el amor, la felicidad, en fin, a recuperarme y reencontrarme con quien soy en realidad; una persona especial, alegre y llena de esperanza y fe.

A la par con este proceso, que hoy llamo mi “despertar”, sentía muy dentro de mí que algo se desenredaba, como si mis sentimientos hubieran estado contenidos en una botella a la que de pronto le removieron el tapón.

Así comencé a notar las sincronicidades, una tras otra, al punto de que llegué a pensar que sufría cambios de comportamiento, lo que me hizo buscar ayuda profesional.

Fue en ese momento, además, que llegó Miguel a mi vida y con él ese amor que por años había esperado. De sus manos recibí a la tripleta Angelical (Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael), en forma de tres figuras lacadas que aún conservo, y fue cuando comencé a escuchar y ver ángeles con claridad.

En ese hilo de sincronías, una amiga angelita, a quien llamo Flor, me entregó como regalo mis primeras alas, en la forma de un collar y, también a través de ella y, claro, de mis nuevas alas, llegué a una maravillosa consejera. Recuerdo aquella cita como si hubiera sido ayer. Le dije a mi nueva terapeuta: “Beatriz, quiero recibir terapia angelical”. Ella, simplemente, no sabía qué decirme, más aceptó trabajar conmigo mis Terapias Angelicales.

Aquellas alas me sostuvieron y me lanzaron a darle alas a mi vida entera. Así nació mi proyecto Alas de Amor en marzo de 2013.

A través de todo este tiempo de revelaciones y aprendizaje, descubrí que  la clave para que la relación con los ángeles trascendiera, fue mi decisión y deseo de cambiar. No quería conformarme, ni sentirme como lo hice alguna vez y, sabía, muy dentro de mí, que existían otras formas de vivir. Quería hacer algo que me apasionara, aunque todavía no veía con claridad lo que era, y no continuar haciendo lo que “tenía” que hacer, solo porque ello suponía cierta comodidad. Vivía acostumbrada y adoctrinada a hacer, en vez de ser. Mis ángeles habían estado, estaban y están, siempre listos, solo esperaban pacientes por mí, porque yo diera el paso decisivo.

Después de tanto, hoy miro atrás y veo todo claro. El relato de mi relación con los ángeles no es lineal, ni sencillo de contar, como la vida misma. Y, para que esa relación continúe evolucionando, debe estar viva, presente y transformarse, día a día.

Recibe la ayuda de los ángeles y su poder sanador

No estás solo, nunca lo has estado.
Sin importar lo que hayas pasado, aquí estoy para guiarte a tu encuentro con tus ángeles, que tu espíritu vibre alto y transformes tu vida.
Al conectar con tus ángeles te mantienes en una frecuencia de amor y, de esta forma, emanas una energía que comienza a mover las piedras que sientes tan pesadas y limitantes. ¡Todo depende de ti!
Lo mejor es que descubras por ti mismo a tus ángeles y que vivas rodeado de su luz. PREGÚNTALES cómo puedes salir de ese lugar en el que no te sientes bien o cómo puedes sanar. Quiero que recibas los beneficios de la ayuda de tus ángeles en mucho menos tiempo de lo que a mi me tomó.
Comparto contigo mis dones para tu bienestar, para tu evolución, para que seas feliz, descubras tu propósito y seas un ÁNGEL para otras personas. ¡Sería imposible trabajar con ángeles y no tratar de ser uno para los demás!

Experiencia

En el campo profesional, trabajo desde muy joven, de manera ininterrumpida, hasta el sol de hoy. Desde entonces, cada trabajo me llega como caído del cielo; literal. En su mayoría llegaban sin buscarlos. Era como una cadena de bendiciones que ahora mirando atrás, reconozco que no era suerte ni casualidad, sino parte de un plan divino. Con mucho sacrificio logré obtener un bachillerato en Administración de Empresas y una licenciatura como Agente Corredor de Bienes Raíces.

¿Que hay de mis estudios espirituales?
Me convierto en Coach Angelical, pues es la forma en la que amigos y clientes me llaman cuando acuden a mí para ayudarles a conectar con sus ángeles. Más que trabajar con los ángeles, los considero mis amigos y poder servir, a través de amistad, para el beneficio de otros, es una preparación constante que siempre está en proceso.
«Sal y haz lo que te hace vibrar», escuché decir a mi ángel. Hoy les sigo escuchando y, además, entrego sus menajes a los demás. comprendí, gracias a mis ángeles, que no debes perder tiempo y trabajar para lograr ser lo que verdaderamente eres. esta es la razón principal por la que elegí trabajar con los ángeles, recordarte que estás a tiempo para descubrir tu propósito y reencontrar la felicidad en tu vida.

Desde 2013, de manera consciente y por mi libre albedrío, decidí seguir mi voz interior y enfocarme en la sanación propia, como en la de mi familia. De esa forma completé un curso de terapeuta de Masaje, cursos de ángeles y cursos de tanatología y, continúo cultivando diariamente mi desarrollo espiritual.

Suscríbete a nuestro newsletter